Estamos en www.bibliayvida.com

Accede aquí a la nueva página www.bibliayvida.com

Últimas entradas en www.bibliayvida.com:

martes, 27 de mayo de 2008

El color blanco en el Apocalipsis

Seguimos con la serie de notas sobre el Apocalipsis. Esta vez le toca el turno a un símbolo bastante claro: el color Blanco.
El autor del Apocalipsis es un enamorado de la estética, para él los colores están también llenos de significado. El Blanco es el color de Jesús porque es el color de la Resurrección. Por eso al principio describe así a Jesús:
Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve... (Ap 1,14)
Pero no sólo, también es el color de la victoria, porque la resurrección de Jesús es su victoria sobre la muerte y a él se acercan los creyentes que sufren por él.
...vi debajo del altar vivos a los que habían sido degollados por proclamar la palabra de Dios, y por el testimonio (=martirio) que había dado. (...) Dieron a cada uno una vestidura blanca... (Ap 6,9.11)
Sólo él puede dar la victoria:
Te aconsejo que me compres (...) vestiduras blancas para vestirte y que no aparezca la vergüenza de tu desnudez (Ap 3,18)
Y, al final, muchos van a ser salvados por él:
Vi aparecer una gran muchedumbre, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua. Estaban en pie delante del cordero (=Jesús), vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. (Ap 7,9)

domingo, 25 de mayo de 2008

Domingo: El Cuerpo y la Sangre de Cristo

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
- Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Disputaban entonces los judíos entre sí:
- ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Entonces Jesús les dijo:
- Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Jesús se despacha con sus compatriotas con palabras muy extrañas. Menos mal que nosotros sabemos que se trata de la Eucaristía, de que Jesús está realmente presente en el pan y el vino de nuestra celebración.
De todas formas, no debemos olvidar que Jesús también está presente en otros lugares de nuestra vida: en la Palabra de Dios que leemos y meditamos, en el hermano que sufre y necesita de nosotros, en el pobre, en el necesitado.
Unirnos a Jesús en la Eucaristía significa unirnos también a su causa en la lucha contra la injusticia. No hay térmio medio.